Dicen que los escoceses son divertidos, hospitalarios y cálidos, reputación que les antecede hace años. Es un país rico en paisajes de película e historias de fantasmas y clanes, tan apegado a sus tradiciones que no es extraño toparse con gaiteros luciendo sus pantorrillas bajo un kilt, mientras se ganan unas libras por tocar en las calles de Edimburgo. Todo esto y más comprobó de primera fuente Constanza Escobar, estudiante del IP Británico, quien tuvo la posibilidad de realizar una pasantía por 10 meses como asistente de español en el colegio George Watson’s College en Edimburgo.

Constanza trabajó con jóvenes de 13 a 18 años y una de las instancias que recuerda con más cariño fue un paseo a Isle of Arran con un grupo de 15 estudiantes. “Era un campamento y fue la experiencia más linda del año académico, porque estar con los niños durante varios días hizo que me diera cuenta de cuánto amo la pedagogía y enseñar en general”, fueron sus palabras.

Asimismo, agradeció la confianza que depositaron en su criterio y aptitudes, ya que en la graduación se entregaron premios en diferentes categorías y se le pidió tomar la decisión en el área de idiomas. “El simple hecho de que me preguntaran me emocionó. Tenía claro a la ganadora, porque una de las alumnas destacaba mucho por su ambición al momento de aprender español. Siempre me preguntaba palabras difíciles y las aplicaba, que era lo más importante”, manifestó.

Pero no todo fue trabajo. Constanza aprovechó de recorrer varias ciudades porque el sistema escolar le permitió unas merecidas vacaciones. Fue a Copenhague, Praga, Dublín, Londres, París, Berlín, Ámsterdam, Madrid y recorrió las Highlands en Escocia. “Edimburgo estará en mi corazón eternamente porque es la ciudad que me hizo crecer en muchos ámbitos, tanto profesional como personalmente. Me acogió, me hizo sentir en casa y formé vínculos con colegas, alumnos y amigos de por vida. Ansío volver porque, sin duda, es mi lugar favorito en toda Europa”, añadió la joven.